jueves, 15 de septiembre de 2011

Muchas veces nos enamoramos de la persona equivocada, nosotros no somos culpables de lo que sentimos, no podemos controlar nuestros sentimientos y menos los que sentimos hacia otra persona, solo somos capaces de controlar las acciones, y muchas veces ni siquiera eso. La atracción que hay hacia el me descontrola, los celos me pueden más que la paciencia. Muchos de nosotros queremos que el amor no toque nuestra puerta, y si la toca que toque ambas tanto la del enamorado como la del conquistador.*

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